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Lijadora orbital: tipos, usos y características

Lijadora orbital: tipos, usos y características

24/07/2019

Qué es una lijadora orbital

Una lijadora orbital es una herramienta portátil, con accionamiento eléctrico o neumático, que se utiliza para los procesos de desbaste, lijado y pulido, con la que se obtiene una uniformidad en diferentes tipos de superficies, como madera, metal, composites, plástico, etc.

 La velocidad con la que se puede lijar con estos dispositivos es regulable y oscila entre las 8.000 y 12.000 rpm, siendo el rango de velocidad más común el de 10.000-12.000 rpm. El regulador de entrada de aire (en el caso de una lijadora neumática),  o el selector de velocidad (en el caso de una lijadora eléctrica) permiten adaptar la velocidad de giro a los diferentes trabajos realizados. A mayor velocidad mejor grado de acabado. Por el contrario menor velocidad permite una mayor presión y por lo tanto un mayor poder de corte.

Las lijadoras orbitales y las lijadoras excéntricas, también denominadas rotoorbitales, tienen la ventaja de que son máquinas muy eficientes, ya que consiguen una alta calidad en los trabajos de lijado en un tiempo rápido. Además, son herramientas ligeras, por lo que puede manejarse con enorme precisión y se pueden trasladar con facilidad. Por otra parte, su diseño y ergonomía ofrecen un funcionamiento cómodo e intuitivo, para el que, en la mayoría de los casos, no se requieren grandes esfuerzos.

Las lijadoras orbitales profesionales y domésticas utilizan discos abrasivos y un sistema de recolección del polvo.

Usos de lijadora orbital

Una lijadora orbital   tiene múltiples usos y se puede utilizar para   desbastar, lijar, matizar y pulir superficies, así como para conseguir adherencia de las pinturas y para abrir los poros de distintos materiales.

¿Cómo utilizar una lijadora orbital?

Antes de utilizar una lijadora orbital debemos asegurarnos de que estamos trabajando con la herramienta más adecuada y específica para este uso. Será la mejor forma de asegurar un buen resultado, pero también de optimizar nuestro esfuerzo y tiempo de trabajo.

Durante su uso, debemos mantener la lijadora plana y paralela a la superficie, realizando un movimiento constante.

Debemos encender la lijadora una vez esté apoyada y superpuesta sobre la superficie, y apagarla cuando la hayamos retirado de la misma. 

Durante su uso debemos mantener la lijadora paralela a la superficie, evitando en todo momento mantener la lijadora en un mismo lugar ya que se pueden generar marcas irregulares. Del mismo modo no debemos inclinar la lijadora para actuar con el perímetro de la base o el plato.

Debemos evitar realizar realizar movimientos bruscos y no sincronizados. El movimiento debe ser constante y uniforme. Se aconseja lijar la superficie con desplazamientos de norte a sur y a continuación con desplazamientos de este a oeste. Para asegurar que no se quedan zonas sin lijar se aconseja solapar las pasadas unos 2-3 cm en cada movimiento.

La presión de trabajo no debe ser excesiva. Debe permitir que los desplazamientos sobre la pieza sean naturales y no forzosos, evitando recalentar la superficie y obtener un lijado deficiente. 

Frecuentemente debemos inspeccionar el abrasivo para asegurar que no existen roturas, pliegues o zonas contaminadas que puedan causar marcas durante el lijado.

Por último, se recomienda limpiar el polvo de la superficie antes de realizar el siguiente paso.

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Para qué sirve la aspiración

Conservar el ambiente de trabajo limpio y libre de polvo es cada vez más una necesidad a tener en cuenta durante los trabajos de lijado, no sólo como una medida de seguridad laboral sino también para evitar costes innecesarios de limpieza.

Por estos motivos, la mayoría de lijadoras orbitales y rotoorbitales del mercado disponen de campanas y conductos de aspiración para la recogida del polvo desprendido. Básicamente nos encontramos con dos sistemas de recolección. El más sencillo es una bolsa de papel o tela que se coloca en la parte posterior de la lijadora, y que aprovecha el propio flujo de aire generado por la lijadora para aspirar el polvo existente. Por otra parte, el sistema de aspiración más profesional y eficiente es con la ayuda de un equipo de aspiración autónomo. Estos sistemas pueden ser portátiles o estacionarios dependiendo del nivel de uso que se les vaya a dar.

Tipos de lijadoras orbitales

Nos encontramos en el mercado con dos tipos de lijadoras orbitales:

  • Lijadoras orbitales con un movimiento único circular.

  • Lijadoras orbitales con un movimiento circular acompañado de un movimiento excéntrico. También denominadas lijadoras rotoorbitales dado que rotan y orbitan a la vez.

Las primeras son máquinas cuya base de trabajo es de forma rectangular o triangular. El sistema de fijación del abrasivo a la base puede ser mediante sistema de fijación velcro o mediante unas pinzas colocadas en los extremos de la base que ayudan a mantener el pliego de papel abrasivo sujeto a la superficie de la base.

Las segundas, las lijadoras rotoorbitales, diponen de bases de trabajo con forma circular. Estas bases, denominadas platos, pueden ser lisas para fijar en ellas los discos autoadhesivos o llevar un sistema de fijación velcro, el cual es el sistema más empleado.

Tanto en las lijadoras orbitales como en las rotoorbitales las bases y platos pueden ser ciegas o disponer de un sistema de orificios para la aspiración del polvo del lijado.

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Diferencias entre lijadoras orbitales y rotoorbitales

Por lo general las lijadoras rotoorbitales permiten una mayor variedad de aplicaciones, desde un desbaste hasta una operación de matizado y pulido. Además, se pueden emplear para lijar tanto superficies planas como cóncavas y convexas. Por el contrario la lijadora rotoorbital se suele emplear para lijar grandes superficies planas, ésto es así por las mayores dimensiones de la base que cubren zonas de trabajo mayor. 

En ambos casos es muy importante elegir el tamaño de la órbita. Existen diferentes tamaños que oscilan desde los 2,5 ó 3 mm hasta los 5, 8 y 10 mm. A menor tamaño de órbita mejor será el grado de acabado y menos visibles las llamadas marcas de “caracol”. Por el contrario una mayor tamaño de la órbita nos permitirá una mayor capacidad de arranque y un menor tiempo de trabajo. Por lo general la órbita de 5 mm es la más empleada para la mayoría de trabajos sobre cualquier tipo de superficie. Las órbitas menores tiene su principal aplicación en los trabajos de terminación sobre vehículos, así como en las superficies con acabado final de alto brillo. 


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